A continuación, reproducimos el discurso del intendente de Rojas, Martín Caso, ante el cuerpo deliberativo local, en la apertura de sesiones ordinarias:
Señor Presidente del Honorable Concejo Deliberante;
Señoras y señores Concejales;
Vecinas, vecinos
Llego a este recinto y agradezco desde ya a los ediles que me lo permiten, a efectuar una exposición sobre lo concretado en nuestro breve período de gobierno y a anunciar lo que tenemos proyectado realizar.
Lo hago gustoso, animado del más amplio espíritu democrático y con la clara vocación de llegar con este mensaje a los señores y señoras concejales y a todos los vecinos de nuestro querido Rojas.
Quiero y necesito que los integrantes de este Cuerpo y el pueblo todo, sepan en forma clara y sin intermediarios, lo que pensamos y lo que proyectamos, lo que heredamos y lo que planeamos los miembros del Gobierno que encabezo.
Por eso les voy a brindar primeramente un esbozo de ese pensamiento, para después desarrollarlo área por área
A pesar de que para algunos pueda sonar reiterativo, considero, en primer lugar, que es nuestro deber informar a los vecinos la situación con la cual nos encontramos al momento de hacernos cargo de la administración municipal.
Por encima de las responsabilidades atribuibles a ese estado, es imperioso que quede bien claro cuál era la situación real de la Municipalidad de Rojas al asumir el 10 de diciembre.
Lo digo porque estoy convencido de que para poder llegar hay que saber desde dónde se parte.
Contrario a la propaganda oficial previa al cambio de gestión, la municipalidad de Rojas se encontraba en una delicada situación financiera, con atraso en el pago a proveedores y una deuda global que superaba los 5 millones de pesos.
Teníamos alguna información y algo habíamos imaginado.
Pero de lo que no teníamos información ni nos pudimos imaginar fue del alarmante deterioro general producto del contundente abandono y desidia en el cuidado de los bienes públicos.
No estaba en condiciones ninguna máquina del corralón, desde las moto guadañas hasta los regadores, y de estos, de 4 sólo funcionaba uno para todo el Distrito.
Nos encontramos con que algunos barrios de Rojas prácticamente no tenían agua, e inmediatamente nos preguntamos cómo podía pasar eso si nos habían informado que durante la gestión anterior se habían inaugurado varios pozos nuevos.
Lo que nunca podíamos imaginar es que a menos de un año de anunciar que teníamos pozos de agua nuevos estos se encontraban fuera de uso o, en otras palabras, habían sido tapados u obstruidos.
Nos vimos obligados a invertir más de 160.000 pesos para revertir esta situación, disponiendo recursos en algo para lo que ya se había gastado oportunamente.
Ese abandono queda también claramente ejemplificado en el deterioro edilicio: el Palacio Municipal, el Hospital, el Centro Cultural “Ernesto Sábato”, la Comisaría y las dependencias descentralizadas en las antiguas estaciones de ferrocarril, presentaban filtraciones y roturas en sus techos y mampostería. Debimos incluso clausurar provisoriamente algunos sectores, ante la caída de trozos de material.
En esta descripción de la situación heredada no puedo dejar pasar por alto las improvisaciones que hubo semanas antes del cambio de gestión en obras que tuvieron una amplia difusión en los medios locales.
Entre otras se destacan las cámaras para el monitoreo, la reparación del badén en la Avenida Sarmiento, entrada principal de Carabelas, y el puente en la traza de la futura Costanera sobre el canal de desagües pluviales paralelo a calle Villegas.
Todas estas obras, lejos de aportar una solución, generaron un problema y un gasto adicional, ya que quedaron inconclusas debiendo hacernos cargo de su terminación. Concluimos algunas y estamos completando las restantes.
.
Respecto al puente en el barrio Mataderos, tuvimos que removerlo ya que obstruyó el normal escurrimiento de las aguas de lluvia ocasionando en varias oportunidades inundaciones en las zonas aledañas y afectando a vecinos.
En cuanto al badén de la avenida Sarmiento en Carabelas fue una obra que intentaba solucionar de apuro una vieja situación de acumulación de agua por malos drenajes.
Nos encontramos hoy con una calle cortada, intransitable, con una obra que no dio solución, que le costó a los vecinos de Rojas más de 35.000 pesos, y que hay que rehacer con un presupuesto de más de 95.000 pesos para poder superar definitivamente el problema.
Las cámaras de seguridad representan el ejemplo más claro de improvisación y apresuramiento, con un gasto de más de 300.000 pesos y dejando supuestamente inaugurado un centro de monitoreo sin un solo agente capacitado para operarlo y,
para colmo, ubicado en una zona céntrica-comercial donde cualquier persona podía mirar desde afuera lo que allí sucedía.
Nunca se estudió a fondo la problemática y si se lo hizo, no se consensuó una política seria al respecto, con las autoridades electas, que en breve asumiríamos.
Ello terminó generando un problema que demoró la puesta en marcha del sistema de monitoreo.
Hoy estamos capacitando agentes, reubicando cámaras, instalando las que faltaban y adecuando un nuevo centro, que tendrá privacidad y que no le generará gastos al municipio.
La improvisación le ha salido cara a los vecinos de Rojas: hubo que volver a gastar dinero en las mismas obras, para que éstas pudieran servir a nuestra gente.
Como parte de la herencia merece también destacarse la situación de los agentes municipales.
En este tema quiero recalcar que a nuestra llegada ya existían más de 650 empleados municipales entre los cuales encontramos a algunos que sobrepasan la edad jubilatoria y que continúan trabajando.
Se trata de agentes de entre 73 a 87 años que todavía trabajaban en el municipio con los riesgos que ello genera y que refleja el descontrol que había en la política de recursos humanos, si es que había una política.
De allí que resulten doblemente sorprendentes los cuestionamientos que se nos hacen a apenas 120 días de comenzada nuestra gestión.
Nosotros, en estos meses, además de dar respuesta a los problemas heredados avanzamos en delinear nuestras propias políticas, ya sea gestionando para darle continuidad a obras inconclusas o desarrollando las propias.
Para poder encauzar una gestión moderna reorganizamos el organigrama municipal, creando áreas específicas que van a darle agilidad a la gestión, y no por ello significa haber aumentado el gasto en la planta política.
Siempre creímos en la participación de los vecinos para mejorar la gestión y controlar a los funcionarios.
En ese camino empezamos a andar, impulsamos la reactivación del Foro de Seguridad y vamos a garantizar desde el Gobierno local todo lo que sea necesario para que tenga continuidad.
Estamos desarrollando las primeras experiencias de presupuesto participativo en la localidad de Carabelas donde los vecinos deciden cuáles son sus prioridades.
Queda mucho por mejorar en la materia pero lo importante es haber comenzado, y aprovecho la oportunidad para reafirmar mi compromiso con la elección directa de los Delegados Municipales de Carabelas, Rafael Obligado y Los Indios, proyecto que impulsé en mi primer período como concejal.
Desde hacía más de una década las dos primeras localidades no recibían con regularidad la presencia del Intendente Municipal. He decidido y ya lo vengo cumpliendo, instalar mi despacho acompañado por algunos de mis colaboradores, una vez al mes en las respectivas delegaciones.
Otro de los temas que veíamos con preocupación, es el referido al tránsito. Hemos implementado una nueva política en esa materia, que apunta a la educación y a la prevención más que a la sanción y la multa.
En este corto período se han establecido las charlas obligatorias para obtener la licencia de conducir, requisito establecido por la ley de tránsito y que en nuestra ciudad no se realizaba.
A ello le hemos sumado las charlas educativas para infractores con la motivación de concientizar acerca de una convivencia respetuosa y la responsabilidad que cada uno de nosotros tiene.
Sumado a ello estamos próximos a comenzar con un programa de educación vial en la plazoleta Juan Gálvez, la cual hemos tenido que equipar y arreglar dado el estado de abandono que presentaba.
Queremos que sea un programa educativo para todas las escuelas y edades adecuando a cada edad las formas y métodos.
Trabajaremos para que no se convierta en un simple paseo, sino en la oportunidad para que el cambio de conducta se plasme desde los más pequeños.
En materia de seguridad estamos trabajando para estar a la altura de los desafíos que la temática nos impone.
Próximamente inauguraremos el Centro de monitoreo y vigilancia en el edificio de Telefónica, sin costo alguno para el Gobierno, con personal capacitado coordinando las tareas con la Policía Comunal y con 10 cámaras distribuidas en la ciudad.
Estamos tramitando otras 10 de un plan que lanzó el año pasado la Provincia y en el cual hemos avanzado lo suficiente como para creer que antes de fin de año estaremos sumando 10 cámaras más.
Mantenemos contactos con empresas y vecinos ofreciendo el monitoreo en nuestro Centro de las cámaras que instalen a futuro.
En ese sentido, puedo decirles que ya tenemos varias empresas adheridas al programa.
Instalaremos, por nuestra parte, cámaras interiores en el Hospital y en otros edificios públicos donde las consideremos necesarias.
En lo que va del año hemos recuperado 3 de 4 móviles que por diferentes motivos se encontraban fuera de uso, los cuales una vez recuperados todos, serán incorporados a un programa de vigilancia en los barrios.
Sumado a esto estamos gestionando 10 móviles nuevos ante el Gobierno Provincial.
Concatenando estos aporte de unidades con el monitoreo que antes he descripto, incorporaremos GPS a dichos vehículos, como así también a nuestras maquinarias viales para un efectivo control sobre su utilización.
Respecto al equipamiento humano, hemos obtenido para el próximo semestre un cupo de 15 agentes para nuestra ciudad en la escuela de policía, lo que nos posibilitará hacia fin de año incorporar más agentes a la Policía Comunal.
Hemos puesto nuestra mira, en una construcción ubicada en Av. Bicentenario y Siria, en barrio Nehuenche. Terminaremos la obra a fin de adecuarla al funcionamiento de la Comisaría de la Mujer y de una sub delegación de la Policía Vial que cumpla permanentemente sus tareas en el tramo de ruta 188 que atraviesa nuestra ciudad
Otro claro ejemplo del vacío de gestión que encontramos en muchas áreas, es el caso de la Defensa Civil, una temática cuya importancia sólo es posible apreciar frente a una contingencia desfavorable de inusual escala.
Desearíamos que no se nos presente, pero debemos estar prevenidos y preparados.
Si no, obsérvese lo que ha ocurrido recientemente en la Capital Federal y en zonas del gran Buenos Aires, con 17 víctimas fatales y daños materiales inconmensurables, por un fenómeno meteorológico que se desató impiadosamente sobre esos lugares.
Entendemos a la Defensa Civil como un espacio en el que debemos organizarnos y planificar acciones que procuren prevenir los efectos del comportamiento de la naturaleza o de accidentes emanados del comportamiento del hombre, o en todo caso atenuar sus consecuencias, en todo aquello que afecte la salud y tranquilidad de la población y sus bienes y, eventualmente, los servicios esenciales que se hubieran visto afectados.
Defensa Civil debe estar preparada para actuar en caso de siniestros de cualquier naturaleza, que superen la capacidad de intervención de las estructuras habitualmente disponibles para eventos comunes y de escasa o regular magnitud.
Debemos contar con un puñado de hipótesis de desastres, debidamente definidas y protocolizadas, de modo que si nos tocara alguna de ellas, tengamos una capacidad de respuesta inmediata y eficiente para enfrentarlas.
Y debemos trabajar en la prevención alineada a tales hipótesis, a través de la capacitación y entrenamiento de los actores y los potenciales damnificados.
Tenemos que ser muy criteriosos a la hora de planificar la tarea de la Defensa Civil, porque cuando se la necesita, es por algo gravísimo y urgente, y generalmente en el contexto de sus efectos ha de haber muchos vecinos sufriendo.
Por tanto, no debemos descuidarnos en la materia.
Y atento a ello he recibido a Nicolás Monza, funcionario provincial que tiene a cargo el asesoramiento a los municipios, para trabajar la reorganización de la Junta local de Defensa Civil.
Lo hice en ejercicio de mis convicciones y sin que mediara fenómeno alguno que pusiera al desnudo las carencias que teníamos en la materia y los riesgos a los que estábamos expuestos.
Estará a cargo de la coordinación la secretaria de Desarrollo Social, quien en esta etapa trabaja con la Secretaría de Gobierno y Seguridad en el diseño de la acción concreta que, también en esta materia, nos colocará, como sociedad, a la altura de las circunstancias y necesidades.
Si estamos dispuestos a planificar a futuro, debemos poner énfasis en la Educación. Más adelante señalaré otras acciones pero, permítanme que haga aquí referencia a nuestra decisión primigenia de dar prioridad, dada la premura con que debíamos poner en marcha nuestro compromiso pre electoral, a la educación universitaria.
En ese sentido podemos señalar que Rojas tiene hoy dos carreras universitarias: las tecnicaturas en Mantenimiento Industrial y la de Analista Programador, dictadas por la Universidad Tecnológica Nacional, ambas con una amplia salida laboral.
La universidad en Rojas requiere la inversión de 180.000 pesos, que cubrirá totalmente nuestro Gobierno, dado que propusimos un arancel mínimo, la mitad de lo que cobra esta misma universidad en otras ciudades y no tuvimos el apoyo que hubiéramos deseado.
En efecto, no nos acompañaron algunos sectores que hoy dicen ser los defensores de la enseñanza pública y que cuando fueron gobierno no les interesó ni invirtieron en la universidad.
Me he comprometido a que esta gestión no va a ser indiferente a la problemática social, a que los vecinos que se acerquen no se vayan con otro problema además del que trajeron:
Nuestros lineamientos en política social serán la transparencia, la buena administración y mucha información.
En 4 meses de gestión estamos ayudando a 720 familias con problemas.
Además estamos informatizando y creando una base de datos que nos permita por un lado evitar el mal gasto o la superposición de prestaciones y por el otro detectar cuáles son las necesidades sociales concretas.
Rojas no cuenta hoy con información propia específica sobre nuestra problemática social real más allá de la que brinda el censo nacional cada 10 años.
En verdad uno quisiera llegar a este recinto para hablarles únicamente de planes y programas en los que uno ha soñado durante muchos años y se dispone a concretarlos una vez en el ejercicio del gobierno a partir de una relativamente aceptable disponibilidad de recursos.
Pero la realidad es otra, lamentablemente.
La situación patrimonial, económica y financiera del municipio es muy delicada. La deuda de corto plazo con proveedores al 31 de diciembre era de $ 3.981.460; el doble de lo usual en ejercicios anteriores.
Suman ya diez años sin realizarse inversiones en mantenimiento de los edificios municipales (todos se llueven) seis sin inversiones en maquinarias para la prestación de servicios urbanos y tres sin comprar una sola máquina para atender los caminos rurales.
Todos los partidos políticos coinciden en que existiendo inflación las tasas deben reajustarse todos los años. Quisimos ahorrarle a los vecinos y a la desgatada política el forcejeo anual por el porcentaje de aumento de tasas.
Por ello presentamos un presupuesto solicitando un aumento de tasas del 35 %, el mismo que aplicó el gobierno provincial.
Entendimos que un aumento mayor sería rechazado por la oposición que tiene mayoría en el HCD. Tal como se dio el debate del presupuesto, no nos equivocamos.
Para mantener el mismo nivel de gastos, de prestaciones de servicio, de mantenimiento de maquinarias, etc, del año pasado, sin inversiones y sin obras públicas (igual que en los últimos años) el aumento de tasas necesario hubiese sido del 80 %.
Esto significa que en valores reales esta administración se las tendría que arreglar con 4.500.000 pesos menos que el año anterior para prestar los servicios de salud, limpieza y conservación de la vía pública, ayuda social a los sectores más desprotegidos, e implementar políticas de apoyo a la cultura, educación, el deporte y brindar colaboración a las instituciones. No incluimos los servicios que presta la Secretaría Vial.
Las modificaciones introducidas a nuestro presupuesto significarán una quita de recursos del orden de 1.000.000 de pesos y provocarán, si se implementan, un aumento de gastos de aproximadamente 400.000 pesos
Es decir que además del esfuerzo que significará disponer 4.500.000 pesos menos que el año anterior, nos está imponiendo un achique adicional de 1.400.000 pesos
Para ser más gráficos, el gobierno anterior gastó en 2011, excluyendo sueldos, entre todas las áreas del municipio, sin incluir la secretaría vial, la suma de 18.000.000 de pesos
Este año, con un 25 ó 30 % de inflación prevista, dispondremos con las modificaciones introducidas por la oposición 17.000.000 de pesos aproximadamente. Es decir menos que el año pasado.
Ello sin incluir la quita de 3.000.000 de pesos a la que me referiré más adelante.
El gasto en sueldos es un tema aparte. Alrededor del 65 % del presupuesto total de 74.000.000 de pesos será utilizado para el pago de sueldos.