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Ciudad de Rojas, Provincia de Buenos Aires, República Argentina.
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El pueblo de Roca en peligro

"Mosquitos" que envenenan: agroquímicos por aire, tierra y agua en Junín

Por Javier Orellano, corresponsal de Rojas Ciudad en Junín
Denuncian manejo abusivo y descontrolado de agroquímicos en zonas rurales, semirrurales y rurales.

Por Javier Orellano, corresponsal de Rojas Ciudad en Junín

“Otra vez las fumigaciones en una zona que cada vez está más poblada. Ruta 188 al lado del peaje de Roca, en este momento. Estamos cansados de que tengamos que encerrarnos para no respirar veneno. Los campesinos siguen haciendo lo que quieren y detonando la tierra. Denuncias hechas al municipio y no pasa nada porque son ‘personas de renombre’”.

De este modo se mostraba en las redes sociales, junto con una foto, la situación desventajosa que presentan algunos habitantes de Junín contaminados por aire, tierra y agua.

La situación se muestra de igual modo en todas las provincias donde la agricultura intensiva y “extractiva” ha inundado los campos, adueñándose de la ruralidad, tal como planteaba el Semanario de Junín la pasada semana bajo el título “El campo es de todos, no sólo de los productores”.

La queja de los vecinos de Roca nos da la razón, la desidia municipal también muestra que hay habitantes de primera y de segunda, que en esta última situación se encuentran los pobladores rurales o semirurales que no saben quién o quiénes pueden estar intoxicándolos en una provincia donde el ministro de Agricultura ha sido funcionario de primera línea de Monsanto, el herbicida que se vuelca por millones de litros cada año en el campo argentino.

En Junín se usa en forma indiscriminada en ámbitos rurales, semirrurales e incluso se han visto sus efectos en pastizales ubicados en el ejido urbano.

Un país donde se juntan cuatro ministros en una conferencia de prensa para hablar de las “bondades” de los agroquímicos como si fuera una cuestión sana aplicar venenos a la comida y haciendo “lobby” a favor de las empresas, cuando seguimos con más de 30 por ciento de pobreza y niños con malformaciones por desnutrición.

Mirar para otro lado

Y mientras las entidades de productores juninenses prefieren mirar el estado de los caminos y no el de un ambiente apestado por la cantidad de glifosato y variados pesticidas que se utilizan, se encuentran cada vez más evidencias del desastre que se lleva a cabo.

De hecho, la Universidad de La Plata (UNLP) a través de un informe ha dado cuenta de cómo afecta el glifosato a los seres vivos. Se trata de un herbicida de amplio espectro, desarrollado para la eliminación de hierbas y de arbustos y es absorbido por las hojas y no por las raíces. Afecta a la salud humana de múltiples formas y es potencialmente cancerígeno.

“El glifosato es una molécula muy pequeña que tiene la función de ser un herbicida generalista porque no discrimina, sino que mata todo aquello que sea verde a excepción de un organismo genéticamente modificado como la soja, el maíz o el algodón”, indicó Damián Marino, científico del Centro de Investigaciones del Medioambiente (CIM), un organismo de doble dependencia UNLP-Conicet.

Marino agregó que con el tiempo “algunas especies después de 20 años del uso de este compuesto comenzaron a hacerse resistentes, motivo por el cual decidió aumentarse la cantidad del químico por hectárea”.

En esa línea, el científico explicó que en los últimos 10 años “entraron más de 1.000 millones de litros de glifosato. Este número pone a la Argentina en el primer puesto a nivel mundial en la cantidad de uso de plaguicidas por habitante por año (10 litros de plaguicidas por habitante por año)”, dijo. Y detalló: “En las distintas muestras ambientales que se toman en nuestro país, se puede ver que el glifosato ocupa entre el 80 o 90 por ciento de la carga total de plaguicidas de la muestra”.

Advierten que los argentinos tienen “una exposición continua y sostenida a este compuesto y esto puede producir desde leucemia, distintos tipos de linfomas, patologías tiroideas, enfermedades cutáneas, y hasta daños genéticos”.

Por otro lado, el especialista, remarcó que cuando inició 20 años atrás el modelo de agroproducción extensivo en base a transgénico, se usaban en el país 3 litros de glifosato por hectárea por año mientras que actualmente el promedio es de 15 litros de glifosato por hectárea por año, y en el caso del algodón 40 litros por hectárea por año.

Para Marino, “el glifosato está destruyendo los distintos ecosistemas, produciendo una pérdida de la biodiversidad”.

Entre los resultados del estudio, se demostró que, por ejemplo, cuando llueve en el centro de la ciudad de La Plata, cae glifosato asociado a la gota de lluvia. También se demostró que el glifosato “está en el algodón que tenemos en el botiquín y en las gasas que se usan en los hospitales y que la vía alimentaria es otra forma de exposición al herbicida”.

Lagunas y ríos

En cuanto a las lagunas y ríos, se comprobó que el glifosato está en la cuenca del río Paraná que es la más importante del país. “La presencia del herbicida está presente sobre todo en la zona que va desde la provincia de Santa Fe hasta la ciudad de Luján en la provincia de Buenos Aires”, detalla el estudio.

Los expertos encontraron 8 miligramos por litro por año, una concentración de glifosato en los sedimentos del fondo del río entre 2 y 4 veces superior al que se encuentra en un suelo cultivado con soja.

El investigador contó que en una de las investigaciones realizadas compararon entre las lagunas patagónicas y las lagunas de la provincia de Buenos Aires y quedó demostrado que en las primeras no hay glifosato y en las bonaerenses sí, incluso en las lagunas más chicas se encontraba en mayor concentración.

Pruebas del Conicet

Científicos del Conicet y del Centro de Investigaciones del Medioambiente (CIMA) de la UNLP detectaron la presencia de glifosato y atrazina, los dos plaguicidas que dominan el mercado argentino, en el 80 por ciento de sus muestras de agua de lluvia.

Así lo señalaron los químicos Lucas L. AlonsoMaría Agustina EtchegoyenDamián J. Marino y el biólogo Pablo M. Demetrio en su estudio "Glifosato y atrazina en lluvia y suelos en áreas agroproductivas de la región pampeana argentina”, publicado en ingles el pasado 14 de julio en la revista norteamericana Science y el primero de este tipo a nivel nacional.

“Se investigó la presencia en la atmósfera de glifosato y atrazina a través de la lluvia, como principal fenómeno climático asociado a la deposición húmeda”, señalaron. “Los herbicidas se detectaron en el 80 por ciento de las muestras, mientras que el ácido aminometilfosfónico (AMPA) se detectó en el 34 por ciento”.

A pesar de la extensión de esta práctica agrícola en América Latina, los profesionales indicaron que hay poca información disponible sobre la dinámica de los herbicidas dentro de la atmósfera en esta región geográfica.

El glifosato fue clasificado recientemente como “probablemente cancerígeno para los humanos” por la Agencia Internacional para la investigación sobre el cáncer y en vista de los volúmenes de estos agentes aplicados a los campos y detectados en el aire.

Considerando esto, los científicos del CIMA estimaron que “un análisis de la extensión del grado de transporte de herbicida y la posibilidad del depósito de esos compuestos en la superficie de la tierra es relevante y necesario”.

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