En el Taller de Cerámica, coordinado por la profesora Mercedes Layacona, un nuevo grupo de alumnas llegó a una de las etapas más esperadas del proceso: el horneado de sus piezas. Armaron todo lo necesario en el patio del Centro Cultural Santa Rita, que tiene el espacio perfecto para poder armar el espacio de horneado.
Después de trabajar el barro, darles forma y sumar color y textura, llega el momento de llevarlas al fuego y esperar el resultado.
Y ahí está uno de los grandes desafíos de la cerámica: el fuego tiene la última palabra. La temperatura, el tiempo y la cocción terminan de transformar cada pieza y pueden revelar resultados que no siempre son los que se imaginaban.
Una nueva experiencia de aprendizaje, paciencia y experimentación, donde cada creación comienza a mostrar su forma definitiva.