En el Hogar Municipal Madre Teresa de Calcuta, los abuelos compartieron una jornada llena de sonrisas y estímulos: realizaron el habitual taller de memoria, pero además prepararon sus propios jugos con distintas frutas, probaron, adivinaron sabores y se animaron a jugar con los sentidos.
También cerraron la jornada escuchando diferentes sonidos y tratando de reconocerlos, ejercitando la memoria de una forma simple y divertida.
Momentos así, llenan de vida el Hogar, y hacen de cada actividad una oportunidad para compartir, sentirse acompañados y seguir disfrutando.
Muy pronto, el nuevo gimnasio —donado por un vecino de la comunidad— abrirá sus puertas para seguir sumando movimiento y bienestar.