En los últimos días, la oficina del bloque local de La Libertad Avanza en la ciudad de Rojas se convirtió en tema de conversación entre vecinos luego de que el lugar apareciera completamente empapelado.
Sí, literalmente cubierto de papeles.
Desde el espacio libertario señalaron de manera informal que se trataría de una intervención para “proteger el trabajo realizado”. Sin embargo, no se brindaron mayores explicaciones sobre el motivo real del empapelado ni sobre qué tipo de documentación justificaría semejante despliegue.
La escena, lejos de pasar desapercibida, generó curiosidad y también una catarata de comentarios irónicos en la comunidad. Para muchos vecinos, la imagen terminó siendo una metáfora perfecta de lo que consideran la escasa actividad visible del bloque: una oficina llena de papeles, pero con pocos proyectos concretos que impacten en la vida cotidiana de los rojenses.
Pero el episodio también reavivó críticas hacia el secretario del bloque, Federico Fernández. En redes sociales, Fernández suele mostrarse muy activo, aunque no precisamente por su trabajo legislativo. En reiteradas oportunidades ha utilizado sus perfiles para burlarse de empresas que cierran o atraviesan crisis, e incluso de trabajadores que se quedan sin empleo.
Ese tipo de publicaciones, que muchos consideran de mal gusto y una falta total de empatía, contrastan con la realidad que viven numerosas familias que dependen de esas fuentes laborales. Mientras en redes sociales abundan las chicanas y los comentarios irónicos, en la vida real hay personas que enfrentan situaciones dramáticas cuando una empresa quiebra o reduce personal.
Por eso, para algunos vecinos el empapelado de la oficina terminó funcionando como una imagen simbólica: mucho tiempo disponible para la provocación digital, pero pocas señales de trabajo político concreto.
En un contexto económico complejo, donde cada puesto de trabajo cuenta, lo que muchos esperan de los representantes locales no son burlas ni puestas en escena curiosas, sino propuestas, gestión y compromiso con la realidad de la comunidad. Porque detrás de cada empresa que cierra no hay un meme: hay familias enteras tratando de salir adelante.