“Hasta el Ultimo Día”

Tras la clausura transitoria de la comunidad terapéutica de Los Indios, las familias piden ayuda: “Estamos salvando vidas”

La clausura transitoria de la comunidad terapéutica “Hasta el Último Día”, ubicada en la localidad de Los Indios, generó preocupación entre familiares de las personas que allí realizan tratamientos por consumos problemáticos. Madres, abuelos y un joven que atravesó un proceso de recuperación defendieron públicamente el trabajo que se realiza en el lugar y pidieron acompañamiento para poder cumplir con los requerimientos formulados por las autoridades sanitarias.

El procedimiento se desarrolló este viernes con intervención de organismos provinciales y presencia de funcionarios locales, según se explicó durante una entrevista realizada a familiares.

RojasCiudad ya había reflejado anteriormente la actividad de la comunidad, donde se encuentran personas de Rojas y de diferentes localidades de la región realizando tratamientos por consumos problemáticos.

Según explicaron ahora las familias, la medida adoptada sería transitoria y la institución cuenta con un plazo de cinco días para realizar un descargo y avanzar sobre diferentes requerimientos.

Qué aseguran que les solicitaron

Entre las adecuaciones mencionadas por los familiares aparecen la construcción de otro baño, una habitación adicional, trabajos vinculados con un desagüe y diferentes cuestiones administrativas.

“Fue una clausura más que nada por papeles, por cosas que nos están pidiendo y exigiendo”, explicó una de las madres.

Según señalaron, posteriormente buscarán obtener una prórroga que permita terminar las obras pendientes.

Las familias sostienen que actualmente cada residente cuenta con su cama, colchón y elementos personales, recibe cuatro comidas diarias y participa de diferentes actividades.

Para poder concretar las nuevas mejoras, comenzaron nuevamente a movilizarse.

Ya recibieron donaciones de bachas, sanitarios, cerámicos, pintura y distintos materiales, pero explicaron que todavía necesitan, entre otras cosas, chapas para ampliar uno de los espacios. “Necesitamos que nos den una mano”, resumieron.

Una comunidad sostenida también por los vecinos

Regina, una de las personas que colaboró en la organización de las donaciones, destacó la respuesta que recibieron de la comunidad desde la llegada de la institución a Los Indios.

Contó que vecinos se comunicaban para ofrecer elementos y que posteriormente coordinaban los traslados para hacer llegar cada colaboración. “La gente estaba muy comprometida con el tema”, sostuvo.

A eso se sumaron rifas organizadas por los propios familiares para comprar materiales y continuar acondicionando el establecimiento.

Según describieron durante la entrevista, el predio no tiene rejas que impidan salir a quienes se encuentran allí y remarcaron que los residentes permanecen voluntariamente mientras realizan su proceso.

Cómo es un día dentro de “Hasta el Último Día”

Uno de los jóvenes que atravesó el tratamiento explicó también cómo se organiza la rutina cotidiana.

La jornada comienza alrededor de las 7.30 con actividad física. Después del desayuno, cada residente se incorpora a las tareas asignadas.

Entre las actividades mencionaron carpintería, herrería, huerta, albañilería, mecánica, deportes y diferentes talleres. Después del mediodía, las tareas vuelven a comenzar alrededor de las 14.

“Es todos los días lo que tendríamos que haber hecho acá afuera. Esa es una rutina”, explicó el joven.

Las familias también describieron un sistema de acompañamiento entre los propios residentes cuando alguno atraviesa momentos difíciles relacionados con las ganas de abandonar el tratamiento o volver a consumir.

Además, señalaron que existen “guardias” durante la noche para acompañar a quien no pueda dormir, necesite hablar o atraviese una situación de angustia.

“Nos devolvieron la vida”

Pero los testimonios más fuertes surgieron al momento de contar qué significó el tratamiento para las familias.

Una madre relató que su hijo está próximo a cumplir once meses dentro de la comunidad y recordó las pocas expectativas que tenía cuando comenzó. “Cuando lo dejé no le daba ni cuatro días”, reconoció.

Hoy, aseguró, observa un cambio profundo. “La verdad que nos devolvieron la vida”, afirmó.

La mujer explicó que el proceso también involucra al entorno de quien atraviesa una adicción: “Recuperamos no solamente al adicto, sino que como familias también nos recuperamos”.

Su hijo se encuentra actualmente próximo a iniciar una instancia de reinserción que contempla salidas temporales para volver a encontrarse progresivamente con su vida cotidiana.

Claudia, otra madre de Rojas cuyo hijo lleva ocho meses en tratamiento, recordó en tanto cómo vivió el procedimiento del viernes.

“Mucha impotencia”, expresó. En ese momento se encontraba trabajando y no pudo acercarse al establecimiento: “Fue un momento bastante feo, intenso”. “Hoy duermo tranquila porque sé que él está bien”

Uno de los relatos más conmovedores fue el de la abuela de Jaime.

La mujer recordó situaciones que atravesó antes de que su nieto iniciara el tratamiento y el temor con el que llegó a convivir su familia. “Solo sé lo que lloré, solo sé lo que sufrí por él”, expresó.

Recordó noches en las que Jaime llegaba a su casa durante la madrugada, con frío y hambre, y aseguró que hubo momentos en los que incluso llegó a tenerle miedo.

Su realidad, afirmó, cambió desde que comenzó el tratamiento. “Hoy duermo tranquila porque sé que él está bien”, señaló.

“Yo nunca me imaginé ver a Jaime como está ahora. Hoy es un señor”, agregó.

Y dejó un fuerte pedido dirigido a quienes tienen responsabilidades públicas: “Que ayuden, que apoyen, porque esto es bueno. Nadie está libre de esto”.

El testimonio de quien logró salir

Beny también participó de la entrevista. Es de Rojas, atravesó un proceso de recuperación y actualmente se encuentra trabajando.

“Esto sirve”, afirmó.

El joven aseguró que aquel espacio significó para él aprender nuevamente hábitos básicos para desenvolverse fuera del consumo.

“Hoy estoy re bien, gracias a Dios, y gracias a ese lugar”, manifestó.

Lo definió como una “nueva casa” que le enseñó “a vivir de vuelta, a caminar de vuelta”.

También contó que previamente había pasado por tratamientos ambulatorios y explicó, desde su experiencia personal, que no habían conseguido el mismo resultado.

El rumor sobre tuberculosis

Otro de los temas abordados durante la entrevista fue la circulación de versiones acerca de un supuesto foco de tuberculosis dentro del establecimiento.

Los familiares negaron que exista un brote y afirmaron que hay una persona con tuberculosis crónica que se encontraría bajo tratamiento y con medidas específicas de cuidado.

Según el testimonio brindado, el residente habría llegado derivado desde otro dispositivo y la comunidad decidió recibirlo.

Este punto requiere una aclaración: la situación sanitaria descripta corresponde a la versión brindada por los entrevistados. Sin un informe de la autoridad sanitaria competente, no corresponde afirmar ni descartar periodísticamente la existencia de un foco o las condiciones clínicas particulares del paciente.

El pedido al Municipio y a las autoridades sanitarias

Durante la entrevista también hubo cuestionamientos por el acompañamiento que, según familiares, recibe la institución de parte de distintas áreas estatales.

Las familias reclamaron colaboración para cumplir con las obras y requerimientos pendientes y plantearon que el problema de las adicciones debería trascender cualquier diferencia política.

“Cualquier bandera política nos tendría que estar ayudando, porque estamos salvando vidas”, expresó una de las madres.

Los entrevistados remarcaron además que una proporción importante de quienes actualmente realizan su tratamiento en Los Indios son vecinos de Rojas. Durante la entrevista se mencionaron porcentajes diferentes —primero cerca del 30% y posteriormente el 40%—, por lo que ese dato no puede establecerse con precisión sin acceder al registro de residentes.

El reclamo, de todos modos, fue coincidente: consideran necesario que Rojas cuente con dispositivos capaces de brindar respuestas a quienes necesitan un tratamiento intensivo por consumos problemáticos.

“Somos una familia”

En medio de la incertidumbre sobre lo que sucederá con la comunidad, las familias insistieron en que su prioridad es evitar la interrupción de los tratamientos.

Una de las madres contó que durante el procedimiento algunos residentes se mostraron angustiados ante la posibilidad de tener que trasladarse nuevamente.

“Nosotros no somos madres individuales, somos una familia. Cada chico que hay es un pedacito de cada uno de nosotros”, expresó.

Ahora deberán transitar los próximos días entre presentaciones administrativas, obras y búsqueda de recursos para intentar adecuar el establecimiento a los requerimientos formulados.

Y detrás de esa discusión aparecen historias concretas: madres que dicen haber recuperado a sus hijos, abuelos que volvieron a dormir tranquilos y jóvenes que intentan reconstruir una vida fuera del consumo.

Por eso, frente a la clausura transitoria, el pedido de las familias terminó concentrándose en pocas palabras: “Lo único que necesitamos es que nos ayuden”.

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