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Ciudad de Rojas, Provincia de Buenos Aires, República Argentina.
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Inacción municipal

Animales sueltos, el paisaje natural de Junín

Por Javier Orellano, corresponsal de Rojas Ciudad en Junín
El gobierno municipal prometió un hospital veterinario, guardias de emergencia y asistencia a los proteccionistas.

Por Javier Orellano, corresponsal de Rojas Ciudad en Junín

Los animales están sin protección en Junín. Como en muchos otros temas, el gobierno municipal prometió un hospital veterinario, guardias para casos de emergencia, asistencia a los grupos proteccionistas y lo último, este año, un censo de los perros callejeros.

La realidad indica que sólo fueron promesas. Apenas si hacen castraciones a los diez o quince primeros animales que se llevan hasta el Centro, muy de vez en cuando salen a algún barrio para la gente que no puede trasladarse con su mascota y se creen que el problema se soluciona.

Al momento de dar números, las autoridades municipales expresan con satisfacción que se incrementó el número de perros y gatos castrados, lo cual en realidad habla del fracaso de la política implementada. Porque se ve a diario en cualquier calle de la ciudad: los animales abandonados y sueltos, a la deriva, son cada vez más.

Lo más comprometido que se pudo ver de parte de las autoridades fue la entrega de “chapitas” identificatorias, tal como se sacó fotos la diputada provincial Laura Ricchini, ex proteccionista (hasta que asumió el cargo), o el paseo del intendente Pablo Petrecca por el refugio de las amigas comandadas por Luciana Gómez Panizza, más solidaria con los perros que con los abuelos que llegan a PAMI.

No hay mucho más. La realidad indica que los animales fueron olvidados y forman parte del paisaje diario de las calles. Sólo protegidos por el alma caritativa y la fuerza arrolladora de sus amantes protectoras, que atraviesan muros para su rescate.

De su bolsillo o de improvisadas colectas que organizan, logran juntar para pagar veterinarios o medicamentos; se cruzan Junín y la zona para salvar a algún cachorro abandonado o lastimado y hacen campañas sin descanso para que caigan en manos de una familia que los integre y los proteja.

Todo es trabajo de ellas. A pulmón, contra marea, sin descansos ni feriados. Incluso, muchas veces, superando peleas internas entre grupos. Pero nunca con apoyo municipal.

Las quejas

En las redes sociales, apareció esta semana un testimonio que podrían ratificar cientos de vecinos más.

Esta mañana me levanté a las 6:30 am para poder llevar a mi gato a castrar, llamé a esa hora y el celular me dio apagado. ¿Por qué llamo a esa hora? Porque dos semanas atrás quise llevar a castrar a una perrita de la calle me dijeron que no había cupo, unas de las chicas me dijo que tenía que llamar más temprano.

Así que llamé más temprano para poder llevar al gato así no iba de gusto, y el celular se encuentra apagado hasta las 7:20  am, cuando el lugar abre 7:00 am. Llamo siempre antes de ir porque por más que vaya antes siempre me dicen que no hay más cupo. Vuelvo a llamar a las 10 am y me dicen que es por orden de llegada, que no se dan los turnos por teléfono.

Ariel me pudo dar una solución para mañana pero las mujeres que trabajan ahí la verdad no parecen tener ganas de trabajar y así estamos como estamos después miles de perras embarazadas por no haber gente responsable con ganas de trabajar. No es la primera vez que no atienden bien en Zoonosis Junín.

Ordenanzas y leyes

Esta situación desesperante que vive hoy la ciudad en torno al tema animales, se agrava con la sanción de leyes que luego no son cumplidas.

Por ejemplo, la prohibición de carreras de galgos, tan festejada en la provincia. ¿Ningún funcionario le da una mirada a las redes sociales para darse cuenta que todo sigue como antes? Si hasta los pasan por controles policiales ruteros, presos en casillas, sin que a nadie le despierte la más mínima gana de intervenir.

Lo mismo sucede con la celebrada regulación del uso de pirotecnia en la ciudad. Bajó un poco ahora por el frío intenso, apenas regrese la primavera volverán a escucharse estampidos por todos lados, porque los que festejan un triunfo deportivo o un cumpleaños de 15, saben que no hay control alguno. Y menos todavía sanción.

¿Y el relevamiento?

En marzo, cuando recrudecieron las críticas hacia el gobierno por la inacción, se anunció un “relevamiento” para el control de los perros en la calle. Fue un anuncio del mismísimo director del Programa Nacional Mascotas Argentinas, Jorge Cuatrín, del Ministerio de Salud de la Nación.

Educación, castración, medidas, programas a futuro, control, todas palabras lindas usadas por los funcionarios en ese momento, incluido el director local de Zoonosis, Julio Ferrero. Pero palabritas al fin, sin una contrapartida en la vida real a través de acciones concretas.

Lo que se requiere

Los proteccionistas insisten en pedirle al municipio que se realicen en forma urgente campañas de concientización para una tenencia responsable.

A raíz del cierre de la casa de Voz Animal, también haría falta un terreno donde los proteccionistas puedan construir refugios y darles asilo a los animales que pululan por las calles, con el peligro que representan para otros animales, la gente y ellos mismos.

También es fundamental que se amplíe el horario de atención de Zoonosis, que se recorran los barrios los días sábados y sobre todo, que se implemente una guardia veterinaria donde la gente sin recursos pueda recurrir ante una emergencia con su mascota.

Todo esto ya estaba pendiente cuando asumió el gobierno en 2015. Cada día que pasa la situación es más grave, y sobre todo porque las autoridades aprendieron a mirar para otro lado.

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